Cresta de Al-Azraq y Arista de la Forada

Mi adaptación a la vida aldeana está siendo asombrosa. Salgo a caminar por el valle bajo un amplio sombrero de paja y sobre unas botas de agua de color verde. La semana pasada conseguí cerrar un trato con mi vecino para canjear mi Telecaster por su Dolçaina. Definitivamente he quemado mis naves.

Mi paseos matutinos me han desvelado numerosos tesoros entre los que destacan dos estéticas crestas rocosas, especialmente expresivas y simbólicas. Una de ellas corresponde al bastión rocoso sobre el que se levanta el Castillo del Visir Al-Azraq. La segunda es el filo de la Penya Foradá, bajo el cual se abre el icónico agujero que da nombre a esta montaña.

Cresta de Al Azraq

Cresta de Al Azraq

Arista de la Forada

Arista de la Forada

 

Ambas rutas las abrí junto a “Hatobi” (pronunciado con acento Yakuza, con una fuerte contracción abdominal o como si hiciera uno de vientre), que es el nombre de guerra que desde hace un tiempo debo utilizar para referirme a mi hijo “Javito”, si quiero que me responda. La idea de alcanzar los restos de un Castillo Madieval escalando la pared sobre la que se erige, nos resultó muy atractiva a ambos desde el primer momento. Luego, en un segundo momento, a él le cambió la opinión y le pareció sencillamente un aburrimiento supino.

Cresta de Al-Azraq

Abrir los primeros 20 metros resultó especialmente complicado. Una gigantesca y densa masa de zarzas obstruía el único paso posible hacia la arista. Me imaginaba al ingeniero de Al Azraq dando órdenes precisas – Aquí me plantan un millar de rosales y otras tantas zarzamoras, que esos infieles sientan las espinas de Cristo en sus adentros”. Caer dentro de aquel acerico gigante garantizaba un sufrimiento largo y doloroso. Tras dos horas de poda con herramientas profesionales abrí una trinchera por la que, no solo se puede escalar sino que además resulta agradable. Una vez superado este escollo inicial, que Hatobi bautizó como “El Portal” , la ruta pasa por todo tipo de terrenos que también fueron debidamente bautizados por Hatobi: La Chimenea,  La Cimitarra, La cuerda fija, El Murito y El Bastión. Este último largo es el que nos permitió colarnos como guerreros cimmerios en la fortaleza del famoso caudillo andalusí y supone la guinda del pastel. Se trata de un largo de 5+ o 6a, donde la mejor roca y las mayores opciones de autoprotección se encuentran en la zona más imponente: el filo.

Podéis encontrar información precisa de esta ruta, que bautizamos como “Cresta de  Al-Azraq”, en la guía “22 Crestas y Aristas de la Comunidad Valenciana“.

   Reseña Cresta de Al Azraq   Descripcion Cresta de Al Azraq  

 


Arista de la Foradá

Apenas hay información publicada en la red y sin embargo ha recibido más de 10 repeticiones en los últimos 2 meses, y esta es una cuestión que me tiene ciertamente preocupado. No es que la vía sea peligrosa, en absoluto. Es una ruta muy sencilla que en ningún momento supera el cuarto grado, pero con algunas secciones de roca descompuesta. Así que, cada vez que veo varias cordadas ascendiendo el estético filo de la montaña, mi imaginación excesiva tiende a visualizar finales apocalípticos (de hecho ya he añadido 3 chapas en lo que va

de mes y acabo de pensar que voy a añadir dos chapas más en el L2 y el L3. Está decidido).

Un puente de roca azul a pocos metros del suelo indica el comienzo de la ruta y es justo ahí donde encontraremos los paso de escalada más difíciles. El segundo largo cruza un murito bastante vertical que finaliza en una sección de roca delicada, por lo que es importante poner alguna pieza fiable antes de acometer esta sección. Justo después de ésto, encontraremos una terraza con una chapa y un clavo donde podremos montar reunión o proseguir unos 15 metros más, hasta un árbol situado al final de un diedro bastante descompuesto. Aquí la arista se ve interrumpida por una gran terraza que debemos cruzar caminando hasta la primera chapa del característico espolón, situada junto a una carrasca. La escalada de este espolón es espectacular si decidimos acometerla por el flanco derecho, sobre el gran vacío de la pared norte y con roca de mayor calidad. Una vez alcanzada la cumbre de la pared norte, la ruta prosigue por el lomo del característico arco de la Foradá, culminando justo encima de él.

El descenso podremos realizarlo mediante un llamativo rapel  desde la cima o prosiguiendo la escalada del arco hasta finalizar las dificultades, igualmente bello y más recomendable en caso de haber senderistas en la zona,

La Arista de la Foradá es una manera original y divertida de subir a la montaña más icónica del valle. Una escalada sencilla y aventurera al mismo tiempo, con un final vistoso y en un entorno, a mi juicio, espectacular. Al mismo tiempo los caminos empedrados por los que accederemos y descenderemos de la ruta son un tesoro y un legado que otorga a esta actividad un importante valor añadido.

 

 

 

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